Crónica de un transatlántico único, diferente e impensado

El día 3 de Marzo de 2020 partía del Puerto de Buenos Aires a bordo del Costa Pacifica, rumbo a mi querida y amada Génova. Una ciudad que me apasiona por su gente, su cultura y fundamentalmente por su historia relacionada con la navegación donde nace gran parte de mi encanto por esta maravillosa forma de viajar.

Allí nació en 1461 y vivió el famoso navegante , Cristobal Colón. Fué desde esa ciudad , y con tan solo 20 años de edad, que se fué al mar a navegar… visitó Portugal, Islandia, Irlanda y Madeira, hasta que en 1942 llegó a Ameríca.

También desde allí, pero en el año 1948 partió por primera vez el Crucero Anna C de la naviera Costa Cruceros rumbo a Buenos aires marcando su inicio como compañía naviera de transporte de pasajeros y que desde ese entonces surca los mares del mundo llevando y enarbolando con orgullo la bandera italiana en sus naves. Fué con Costa Cruceros, allá por el año 2013, con quien realicé mi primer viaje en un crucero transatlántico. Donde me enamoré del mar….de los amaneceres y los atardeceres que cada día nos regala la vida y que tanto disfruto hoy, y mas aún , navegando…

Un crucero transatlántico tiene para mi una de las cosas más bonitas que puede sentir un crucerista como son los días de navegación ininterrumpida cuando atraviesa el Océano. Exactamente siete días para contemplar y disfrutar sencillamente el océano en su máxima expresión. Observar el horizonte cuando se encuentra con ese inmenso, interminable y único mar en un enorme abrazo haciéndonos sentir tan pequeños ante semejante maravilla que la vida nos presenta en cada momento de la navegación.

Comienzo del cruce del Océano Atlántico

Costa Pacifica partiendo del Puerto de Maceió rumbo a Europa

Y llegó el día…..el 9 de Marzo comenzó mi momento mas esperado…dejamos la maravillosa ciudad de Maceió, conocida también como el caribe brasilero por sus cálidas y cristalinas aguas rodeadas de playas de arenas claras que allí se encuentran, para adentrarnos en la aventura de cruzar el Océano Atlántico, dejando atrás el continente Americano y comenzar a avizorar ese mar azul profundo escoltado por un cielo increíblemente soñado.

Transcurría nuestro segundo día de navegación a través del Océano Atlántico cuando, a través de los canales de televisión a bordo del barco, recibimos la triste e inesperada noticia, que la Organización Mundial de la Salud  había declarado pandemia global al virus del coronavirus ( Covid-19 ) este enemigo invisible como tan poderoso que reportó sus primeros casos el 31 de Diciembre en China.

Navegar, navegar y navegar….

Desde ese mismo instante, se modifico por completo lo que usualmente es una travesía transatlántica. Comenzamos a recibir información que a medida que transcurrían los días, todos los países del mundo tomaban la decisión de cerrar sus fronteras no permitiendo el ingreso de personas a los mismos ni por tierra, agua o aire. Esta declaración de pandemia nos encontró en alta mar, donde aún nos quedaban cinco días de navegación por delante hasta llegar al primer destino del itinerario programado inicialmente en suelo europeo, que era Santa Cruz de Tenerife.

Como todos saben, ningún barco de crucero puede superar la rapidez con la que se propagó este virus COVID-19. La velocidad de navegación y reacción de un barco de crucero, como en nuestro caso el Costa Pacifica, esta limitada no solo a lo relacionado con los motores y su propulsión, sino también a la pericia del Capitán de tener que tomar las decisiones correctas y mas acertadas en pos de la seguridad de sus pasajeros y la tripulación.

Desde ese instante comenzamos una especie de carrera contra el tiempo para intentar llegar a la isla de Santa Cruz de Tenerife antes de que España tomara la decisión de cerrar sus fronteras. La idea era poder amarrar en el puerto de esta ciudad y desde ahí realizar todas las operaciones necesarias para que los 2600 pasajeros que nos encontrábamos a bordo del Costa Pacifica, pudiéramos regresar a nuestros hogares , dado que cada día que pasaba, la pandemia iba avanzando y se cobraba mas vidas humanas.

El nivel de alerta para el Covid-19 declarado por la Organización Mundial de la salud se había elevado a un nivel mas alto por lo que las autoridades de salud de los países comenzaron a aumentar aún mas sus medidas de precaución, introduciendo una serie de prohibiciones en relación al acceso a sus territorios. . Parecía una película de suspenso en donde todos estábamos a la espera, observando con interés y curiosidad los resultados de las gestiones que se hacían desde el barco con las autoridades gubernamentales de España, sobre nuestra posible entrada al puerto de Tenerife. Mientras tanto seguíamos navegando con la esperanza de poder lograrlo.

Adiós Santa Cruz de Tenerife, Arrecife de Lanzarote, Malaga y Barcelona, ya nos volveremos a ver…

El día 13 de marzo de 2020 fuimos informados, a través de un comunicado que llegó a nuestras cabinas con el Diario de a bordo, que el gobierno Español , como medida complementaria y temporal, había resuelto prohibir la entrada a los puertos españoles a todo crucero proveniente de cualquier origen y que tenga un puerto español como destino. Sin dudas una decisión inesperada, que provocó mucha incertidumbre, tristeza y a la vez impotencia. Aún nos faltaban dos días para llegar y ya sabíamos que nuestra navegación continuaría sin posibilidad alguna de detenernos .

Mientras tanto la vida a bordo transcurría de manera alegre y divertida. Las actividades de entretenimiento programadas continuaban su curso habitual y todos disfrutábamos de lo que la tripulación , con tanto cariño y hospitalidad nos ofrecían cada día. En definitiva teníamos la dicha de estar a bordo de un barco de crucero realizando un viaje por muchos, soñado. Donde todo esta preparado para pasarla bien, para hacernos sentir cómodos y con la finalidad de compartir momentos inolvidables con amigos, compañeros de viaje o familiares.

Todos teníamos presente que este crucero, a partir de la decisión del gobierno español de cerrar sus fronteras, sería distinto porque esto implicaba que tampoco pudiéramos visitar Arrecife de Lanzarote, Málaga ni Barcelona, destinos incluidos en nuestro itinerario inicial. Una experiencia diferente, donde la navegación constante , permanente e ininterrumpida, resultó ser mucho mas atractiva de lo que pudiéramos imaginar.

Desde ya que no estaba en los planes de ninguno de nosotros no detenernos y visitar ningún destino de Europa porque no es lo habitual que suceda cuando realizamos un viaje en crucero, pero lo cierto también es que esta circunstancia mundial con la que nos encontramos, superó cualquier planificación que pudiéramos tener prevista para nuestro viaje. Dicen que lo malo sucede para agradecer todo lo bueno que te da la vida y en este caso, la circunstancia de navegar sin detenernos nos ayudó a estar aislados y protegidos en medio del mar, de todo lo que sucedía en tierra….lejos de la posibilidad de tomar contacto directo con el virus que tanto afectaba (y aún continúa afectando ) a las ciudades que dejamos atrás sin conocer y disfrutar. Sobre todo que gracias a Dios , ningún pasajero a bordo reporto síntomas de COVID-19.

Encontrar la paz en la estela que va dejando el barco en su serena navegación

A razón de esto, permanentemente recibíamos mensajes de familiares y amigos transmitiéndonos su preocupación acerca de cómo continuaría nuestro viaje , cuál sería nuestro destino final desde donde podríamos volver a nuestros hogares, cuál sería la forma que emplearíamos para hacerlo ya que, a esa altura, todos los países de Europa habían cerrado sus puertos. Preguntas a las que nadie podía ofrecer una respuesta inmediata porque día a día las autoridades sanitarias de los países aumentaban las medidas se seguridad y de restricción para sus habitantes y mas aún para los turistas.

La repatriación como solución para nuestro regreso a casa

En este punto todos teníamos la certeza que Costa Cruceros se haría cargo de nuestra repatriación, de llevarnos a casa tan pronto como pudiéramos desembarcar en algún puerto que nos lo permitiera y se pudiera armar correctamente la logística para realizar un cordón sanitario que nos protegiera, una vez en tierra, para llegar desde el puerto de desembarque hasta nuestros países de origen. Y esta no fué una certeza menor, ya que gran parte de la preocupación de todos los que estábamos a bordo era saber cómo haríamos para regresar a nuestros países si los aeropuertos del mundo también se encontraban cerrados y según las noticias que llegaban a nuestro conocimiento, el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, solo autorizaba a aterrizar a aviones de nuestra aerolínea de bandera en ocasión exclusiva de viajes de repatriación programados por la Cancilleria Nacional.

Nosotros nos sentíamos tranquilo a bordo. Podíamos disfrutar de toda las bondades y comodidades que nos ofrece un crucero y confiábamos plenamente en las decisiones que se tomaban a bordo .

Debo confesar que por momentos sentimos temor, angustia, tristeza , incertidumbre pero a la vez la tranquilidad de estar cuidados, protegidos por todo el personal de Costa Cruceros que hacían mas de lo posible para que este viaje tan soñado, como impensado, tuviera un final feliz. Todo los que forman parte del equipo de Costa Cruceros, en Genova, Brasil y Argentina en coordinación con el Capitán del barco, trabajaron las 24 horas de cada día para lograr llevarnos a nuestros hogares sanos y salvos.

Y seguimos navegando rumbo a Marsella

Ya habíamos pasado todos los puertos españóles del itinerario en que el barco hubiera podido amarrar de no haberse instalado esta contingencia mundial y nos prohibieran formalmente el ingreso, cuando llegó la posibilidad de detenernos y amarrar en el Puerto de Marsella, Francia.

Todo nos llevaba a pensar que nuestro viaje finalizaría en aquella bella ciudad y mas antigua de Francia. Fuimos comunicados que el gobierno de Francia había aceptado nuestra recalada y nos permitiría, cordón sanitario de por medio, embarcar en tres vuelos chárter que Costa Cruceros había contratado para repatriar al contingente de 945 pasajeros argentinos, como así también a los demás pasajeros de otras nacionalidades en otros vuelos diferentes. De hecho, tuvimos acceso a un comunicado de la ANAC ( Administración Nacional de Aviación Civil ) donde allí constaban los arribos previstos para el día 21 de Marzo de 2020 a Ezeiza, de los vuelos de la Aerolínea NEOS SPA ( la aerolinea italiana contratada por la naviera) provenientes de Marsella .

Costa Pacifica arribando al Puerto de Marsella donde se encontraban amarrados el Costa Luminosa y AidaSol

El día 19 de Marzo a las 16 horas, el Costa Pacífica arribó al puerto de Marsella . Según los planes previstos ,durante ese día, solo podían desembarcar los pasajeros de nacionalidad francesa y el resto debíamos quedarnos a bordo y esperar nuestro turno, hasta el día siguiente. Finalmente, y para no extenderme demasiado en detalles, descripciones y opiniones poco gratas , la Autoridades Sanitarias y Gubernamentales de Marsella no nos permitieron desembarcar.

El puerto de Marsella solo permitió el desembarque de ciudadanos franceses

Hubo un cambio de planes totalmente inesperado por todos. Ni siquiera permitieron que nuestro barco pudiera abastecerse de combustible. Sin dudas el objetivo de este país era solo recibir a sus nacionales sin importarles las expectativas e ilusiones que todos nosotros teníamos puestas en este puerto. Liberté, Égalité, Fraternité , solo para casa.

Italia no abandona: Con rumbo certero… rumbo a casa.

Habiendo viajado en reiteradas oportunidades con Cota Cruceros sabía perfectamente que no nos iban a dejar sin poder llegar a un destino cierto y asi poder desembarcar y lograr la tan ansiada repatriación. Como muchos de ustedes saben Costa Cruceros es una línea de cruceros italiana, con sede en Génova, Italia, ​ con un historial de 72 años de actividad y todos los barcos de su flota se encuentran matriculados en dicha ciudad de cara al Mar de Liguria. Sabía perfectamente que el barco debía fijar su proa con rumbo fijo a su casa , a Génova.

Y así fue…. mi convencimiento e intuición no me fallaron. El día 21 de Marzo de 2020, bajo un estricto Cordón Sanitario supervisado por la Autoridad Sanitaria de Genova, el Cuerpo de la Capitanía de Puertos (Corpo delle Capitanerie di Porto ) , la Policía Civil ( Carabinieri ) y un enorme grupo de personas del Staff en tierra de Costa Cruceros, intervinieron en el operativo de nuestro desembarque y repatriación.

Teatro del Costa pacifica donde el personal de Costa cruceros nos entregaron los tickets aéreos

Ese día fuimos citados en el teatro del barco en grupos de 30 personas. Nos entregaron los tickets aéreos y desde allí fuimos conducidos hasta el deck 0 donde nos tomaron la temperatura y nos entregaros barbijos y guantes de latex. Desde este puente se producía el desembarque.

Previamente a descender fuimos despedidos por el Capitan del Barco, Massimo Penissi y el Guess Relacion Maneger, Francisco Morgado quienes se encontraban saludando uno a uno a cada pasajero que de disponía a descender. A ambos se les notaba las miradas tristes, pero a la vez satisfechos por el gran trabajo realizado en esta travesía y de haber llegado a esta tan ansiada instancia que nos devolvería a nuestros hogares.

ya ubicadas en el bus que nos conduciría al Aeropuestro de Genova

Ya una vez abajo del barco , personal de la Autoridad Sanitaria , que aguardaba nuestro descenso para acompañarnos hasta los buses que nos trasladarían directamente al aeropuerto de Génova, nos volvieron a tomar la temperatura antes de subir a los mismos. Hasta allí y durante todo el recorrido hacia los micros sanitarios, nos hicieron mantener una distancia de dos metros de (distanciamiento social ) entre las personas que conformábamos el grupo de traslado .

Vista desde el Costa Pacifica de los buses que formaron parte del cordón sanitario

Los buses fueron previamente fumigados y los choferes de los mismos se encontraban aislados en su espacio de conducción si posibilidad alguna de tener un mínimo de contacto directo con nosotros. Completada toda la capacidad de los buses con los pasajeros, comenzamos el convoy desde el Puerto de Genova hacia el Aeropuerto de esa misma ciudad. Tan solo nos separaban unos 8 kilómetros entre ambos puntos y durante todo el trayecto fuimos escoltados por motos y vehículos de la Policia Italiana.

Imagen de dos de los aviones contratados por Costa cruceros para nuestra repatrición. El tercero se encontraba del otro lado.

Sentimos una alegría infinita cuando al llegar al aeropuerto nos encontramos con los tres aviones charteados por Costa Crucero de la Aerolínea Neos Spa, allí esperándonos directamente para ser abordados desde la pista. Estábamos muy ansiosos por poner un pie arriba de nuestro avión pero previamente nos volvieron a controlar la temperatura de tres modos diferentes, firmamos una declaración jurada donde manifestábamos que no teníamos síntomas relacionados con el COVOD-19,de lo que nos entregaron una copia sellada, nos escanearon el cuerpo y nuestras pertenencias personales para constatar que no tuviéramos metales o armas y nos entregaron los pasaportes sellados por migraciones quienes habían colocado debajo de los aviones, unos escritorios que oficiaban de oficina migratoria móvil.

Ah, las maletas fueron dejadas , como es habitual en cualquier viaje en crucero , la noche anterior en la puerta de la cabina de cada pasajero y fue el equipo de Costa Cruceros quienes se encargaron , previamente de desinfectar y fumigar las mismas, de que llegaran hasta el avión que le correspondía a cada grupo.

Maletas en el Puerto de Genova en proceso de desinfección

Ya a bordo del avión

Boing 787 de la Aerolínea Neos Airline

Final de un transatlántico impensado….

Cuando decidí hacer este crucero transatlántico jamás hubiera pensado que el mismo transcurriría de este modo. Un modo distinto, totalmente diferente a los transatlánticos que realicé en todo este tiempo. Si mal no recuerdo fueron siete donde cada uno lo viví y disfruté como a mi me gusta vivir cada experiencia de viaje que se me plantea en la vida. Siempre creo que lo que me sucede es lo mejor para mi y eso me hace vivir lo que me toca siempre de manera positiva.

Porque creo que una actitud positiva causa una reacción en cadena de pensamientos, sucesos y resultados positivos. No siempre podemos elegir la música que la vida nos toca, pero podemos elegir como la bailamos y personalmente elijo vivirla con alegría , felicidad e intentar colaborar frente a la adversidad.

Ah, Pude ver por unas horas desde el crucero mi amada Génova, que tanto deseaba. Se encontraba sin gente, con poco movimiento pero tan bella como siempre. Amé este momento y nuestro encuentro !


Agradecimiento

Toda la tripulación del Costa Pacifica fue brillante y el Capitán merece mi mas profundo respeto. Sin dudas se puso la nave al hombro , manejando esta contingencia con excelencia , dedicación y profesionalismo. También quiero agradecer profundamente el trabajo incansable de todo los equipos de Costa Cruceros en los diferentes lugares del mundo, en Génova, Brasil, Argentina, España y Francia que de manera coordinada y mancomunada hicieron posible que todos hoy podamos estar en nuestros paises sanos y salvos. Gracias infinitas a Costa Cruceros por tanto, gracias y mas gracias! Gracias por traernos a casa !


Sin dudas fue un crucero transatlántico distinto, diferente, pero no por eso menos interesante. En mis viajes en crucero aprendí a a guardar todo en una maleta y hoy guardo mis recuerdo de esta experiencia inolvidable para continuar viajando y disfrutando de mi pasión por los cruceros!

Nos vemos pronto en un próximo crucero…vamos por la revancha?

Pronto regresaremos, nos disfrutaremos, como siempre fue, solo ahora les pido que mantengamos la calma,  nos quedemos en casa así después, cuando todo pase, volveremos por ese mar tan maravilloso que siempre nos cuida y nos protege …..desde ya a bordo de un crucero!

Maria Schneider

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