En las últimas semanas, la Bahía de Manila en Filipinas se ha transformado en el estacionamiento más grande del mundo para cruceros, ninguno de los cuales cuenta con pasajeros a bordo.

Más de 20 embarcaciones pertenecientes a diferentes navieras están agrupadas frente a la costa de la capital, en la espera de la realización de los test de coronavirus para que más de 5.300 tripulantes filipinos que se encuentran a bordo, para que puedan descender y regresar a sus hogares. 

Aún se espera que más barcos se unan a la flota de estos 20 cruceros dice la guardia costera, que ha estado navegando entre las embarcaciones para realizar 4.991 pruebas de COVID19 a las tripulaciones que están  en cuarentena obligatoria hace ya  14 días para autorizar el ingreso a su país. Por el momento no se  han reportado casos sospechosos.

El equipo médico de la Guardia Costera de Filipinas realiza pruebas de hisopado a los tripulantes filipinos, en medio de la propagación global de COVID-19, dentro de los cruceros .

Los miembros de las tripulaciones dijeron a Reuters que estaban aburridos, solitarios o frustrados por estar tan cerca de casa y aún no poder descender, pero que se sienten afortunados de estar a pocos pasos de poder lograr retornar a sus hogares una vez que las autoridades sanitarias tomen todos los recaudos necesarios para garantizar la salubridad del proceso de desembarque. Los tripulantes se encuentran realizando la cuarentena en cabinas individuales y con balcón de las respectivas naves.

“Nos sentimos muy seguros aquí … Las normas son estrictas en los barcos cuando se trata de limpieza y saneamiento”, dijo en un chat en línea uno de los tripulantes.

Al menos 15 barcos en la flotilla de Manila son propiedad de subsidiarias del gigante de los cruceros Carnival Corporation , incluidos Costa Cruises, Cunard, P&O Cruises Australia y Princess Cruises, de los cuales tres barcos fueron focos de infecciones.

Fuente y foto de portada: Reuters India